Logo

Jesús es el Señor

pentecostes

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. (De la secuencia de Pentecostés).

Hoy celebramos la fiesta de Pentecostés, y la Iglesia entera, estimulada por la promesa de Jesús, se dirige al Espíritu Santo y le pide que descienda, que actúe en los corazones, en la Iglesia y en el mundo entero. Todos nosotros también hemos de rezar esta bella oración y repetir con esperanza: ven. El Espíritu Santo viene, pues así lo asegura Cristo y así lo quiere el Padre que también lo envía. No podemos dudar de la eficacia de la oración de Jesús sentado a la derecha del Padre, ni tampoco dudamos de las oraciones de María junto a la Iglesia santa. Ahora bien, teniendo en cuenta todo esto hemos de hacernos algunas preguntas con franqueza y humildad: ¿Queremos de verdad recibir el Espíritu Santo? ¿Somos conscientes de que Él cambiará nuestras vidas? ¿Sabemos que si no habita en nosotros el Espíritu habitará el espíritu de este mundo que pasa?

Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. (1 Co 12, 3).

Estas palabras de san Pablo nos recuerdan que la fe no es sólo una opción personal, ni una serie de ideas que escogemos por conveniencia; se trata de una capacidad que sólo tienen los que actúan bajo la influencia del Espíritu Santo. Si Él no sopla en nosotros, no podremos afirmar de veras que Jesús es el Señor. Hay en Internet un testimonio de unos jóvenes españoles que han visitado Siria e Irak, y que lo han titulado los Guardianes de la Fe. Uno de ellos afirma tener una posible explicación a la poca atención mediática que reciben los cristianos de oriente perseguidos. Oímos hablar de refugiados, de víctimas, de desplazados, pero pocas veces de cristianos perseguidos únicamente por su fe. La hipótesis que uno de los jóvenes sostiene como más razonable para explicar todo esto, es la siguiente: como en occidente vemos imposible que alguien esté dispuesto a perder sus posesiones, su familia y hasta su vida por Cristo, es algo que no es considerado noticia, no se le da la posibilidad a este hecho de darse realmente en la vida de muchos cristianos. El espíritu del mundo piensa que nuestra fe es algo accesorio, algo de lo que podemos prescindir, algo en definitiva que hemos escogido de un catálogo de opciones de vida. No, hoy vemos con claridad que el protagonista es Otro, el Espíritu Santo, y sólo Él nos permitirá decir ante el mundo: Jesús es el Señor. El Espíritu Santo nos los recordará todo (como nos asegura Jesús), así que podemos hoy estar seguros de que caminamos con Cristo (todos los días hasta el fin del mundo) y de que vamos al Padre.

Avisos y comunicaciones

Vida Creixent: Lunes 27 y martes 28 de marzo a las 16:30.

Via Crucis: Todos los viernes de Cuaresma, a las 19:00 en la iglesia.

Celebración comunitaria de la Penitencia: jueves, 30 de marzo a las 20:00. Lecturas y examen de conciencia en comunidad, confesión y absolución personal.

Reunión pre-bautismal: sábado 1 de abril, a las 10:30 en la iglesia.

Peregrinación a Tierra Santa: Del 31 de julio al 10 de agosto. Información e inscripciones en el despacho parroquial.